domingo, 20 de marzo de 2016

NARRACIÓN DE MI EXPERIENCIA ASISTIENDO A EL RITUAL CATÓLICO

Desde pequeña eh estado familiarizada con todos los rituales católicos (misas, bodas, bautizos, primeras comuniones, confirmaciones...etc). Mi familia decidió que como ellos, estaría complacida de pertenecer a la comunidad católica, por lo cual fui bautizada. Recuerdo muy bien que disfrutaba mucho de poder ir a la iglesia y dormir en los senos de mi tía, mientras que con gran cuidado ella trataba de seguir el ritmo de las oraciones y cantos omitiendo el acostumbrado 'parece y siéntese' ya que yo, pese a que me encontrara despierta no quería despegarme de aquellos senos que con tanto amor y calor me sostenían. Cuando fui creciendo mi tía, que seguía siendo una mujer religiosa y sumamente amorosa, me convecia de acompañarla a las misas a cambio de algo de comida, chantaje al cual aun sedo con facilidad. Aproximadamente a los 14 años me empiezo a cuestionar respecto a mi fe, la cual nunca sentí real, y posteriormente la lectura contribuyo a una salida consiente y definitiva de la religión católica.


Para el ejercicio decido no acudir al 20 de julio, ya que encuentro que el ejercicio es reflexivo y sabía que encontraría una mejor reflexión, en la que fue por años la iglesia a la que asistí con mi familia "El señor de los milagros". Regresar a esta iglesia siempre me va a traer varios recuerdos, la mayoría buenos, de mi infancia. Observo frente a la entrada principal varios puestos de vendedores ambulantes, a muchos de ellos puedo reconocerlos de inmediato, algunos otros no. A la que mas recuerdo es a la señora Marta,que vende los buñuelos mas deliciosos que hasta el día de hoy eh probado, me reconoce pese a que ya han pasado varios años, pregunta por mi abuelo, y le cuento que el viejo sigue igual de verraco que siempre, me comenta que el domingo pasado lo vio muy bien. Me despido y continuo con el ejercicio y empiezo a tomar las fotos, veo un hombre que se arrodilla frente a altar y se da la bendición, y viene de inmediato a mi cabeza un recuerdo del día en que mi madre me regaño con voz firme por persinarme con la mano izquierda, cosa que pese al regaño seguí haciendo sin intención de ofender a nadie, por mucho tiempo. Posteriormente suenan las campanas y dan inicio a la ceremonia, escucho por unos momentos y de nuevo un recuerdo, esta vez de mi tía enseñándome de memoria las oraciones, y yo con algo de torpeza repitiendo. Miro en la fila de adelante dos pequeños niños que se pelean por una silla y a su madre regañándolos por la falta de respeto que muestran hacia el lugar. Salgo y tomo algunas fotos de personas pasando por el sitio, repitiendo la misma acción de pasar su mano por su frente, su obligo, hombro izquierdo y hombro derecho. Me asomo de nuevo a la iglesia y veo a un pequeño de aproximadamente 7 años arrodillado, con los ojos cerrados y apretando fuerte sus palmas, repetía perfectamente la imagen de su madre en el suelo, y de nuevo otro recuerdo, a su misma edad en la misma posición recuerdo murmurar incoherencias, y digo incoherencias por que no recuerdo hilar ninguna oración coherente, al lado mi tía que parecía que en su interior desplegaba con mucha fe oración tras oración. Finalmente tomo algunas fotos mas y me voy no sin antes despedirme nuevamente de doña Marta. 
 Llegando a mi casa pienso en el momento en el que decido no seguir participando de los rituales familiares, y lo mucho que llegó a afectar esto a mi familia. Pienso también en todo lo que me llevo a tomar aquella decisión, y se en el fondo que no me arrepiento de nada, respeto profundamente la fe de mi familia porque son personas sumamente buenas y amorosas, aun así me niego a pensar en la sumisión que cae sobre los hombros de mi tía al aceptarse como parte de esta fe, ella siempre se a caracterizado por ser la cabeza de la casa, una mujer correcta y fuerte (sobretodo fuerte), con amor que parece no acabar nunca, pero también con el carácter de enfrentar situaciones que parecen injustas, no creo en definitiva que esté de acuerdo con la fe impuesta que termino con la vida de tantos de nuestros ancestros. Con firmeza resuelvo que pese a todos mis pensamientos, no le arrebataría todo eso que pueda brindarle la fe, y entiendo como cada una de las personas que vi, asiste con tanta disposición a escuchar a un completo desconocido que les dice como deben vivir sus vidas. 

ANÁLISIS DE LA PAGINA WEB DE "OBRA SALESIANA DEL NIÑO JESUS"



Es importante reconocer el contexto en el cual interviene la sociedad salesiana, puesto que su labor no tendría tal importancia si el barrio en que se realizan tales intervenciones no fuera el barrio obrero del 20 de julio. Históricamente este barrio a convocado año tras año a miles de fieles católicos, que ven en la iglesia del 20 de julio un espacio para la espiritualidad, la reflexión, la devoción, la esperanza pero también la oportunidad de, mediante el comercio, buscar el lucro. En este caso la obra salesiana, busca desde el catolicismo generar acciones de cambio social mediante la contribución de recursos a personas vulneradas, que no cuentan con recursos mínimos para necesidades básicas como alimentación y vivienda. La forma en la que se atrae a la comunidad para que brinde estas donaciones, es mediante el discurso que cada domingo atrae a miles de personas, que buscan por medio de la fe sanar sus dolores, penas o culpas cediendo parte de sus recursos, para apelar a la bondad de "Dios". No obstante hay personas comprometidas en la organización, que no buscan la salvación,lo único que los mueve es la posibilidad de contribuir con el bienestar comunitario, que se conmueven por el sufrimiento ajeno y ve en el otro una persona que siente y merece una vida digna.  

La fe resulta ser un aliado esencial, ya que la humanidad lleva consigo desde sus orígenes la necesidad de cuestionarse respecto a aspectos de la vida que hasta ahora no tiene respuesta ¿de donde venimos? ¿que fuerza nos mueve? ¿que hubo antes de la vida y que habrá después?..etc. Estas preguntas resultan ser un ciclo constante en nuestras vidas, por lo cual es bastante frecuente que todos en algún punto de nuestras vidas acudamos a las religiones para saciar con respuestas (no del todo ciertas) nuestra dudas, y es que es bastante sencillo pensar que en un momento de angustia algún ser divino va a llegar a consolarnos. Un reflejo claro de ello, es la devoción con la que frente a la imagen del niño Jesús se para una mujer con mares en los ojos y sus dos pequeños al lado, repite una y otra vez una serie de palabras que tal vez no tengan sentido pero que le brindan esperanza. Es así como desde la perspectiva de un no católico la labor de la Obra Salesiana comienza a cobrar algún sentido, y te permite que mas allá de una organización suple de algún modo necesidades que de otras formas no se podría.